Está adentro de la app, son dos toques, y no tenés que pedirle permiso a nadie ni escribirle a nadie. Una cuenta de la que no te podés ir no es tuya.
El engranaje en la esquina de Inicio.
Es la sección donde están tus formas de entrar y tu número.
Está en rojo, después de todo lo demás, para que nadie llegue ahí por accidente.
Te pedimos escribir la palabra a propósito: un «¿estás seguro?» se contesta con el pulgar antes de que el ojo llegue al texto, y esta es la única acción de Lenes que no tiene vuelta.
Se borra al instante y no hay papelera.
No hay período de gracia ni «lo guardamos 30 días por si te arrepentís». Si volvés a Lenes después, empezás de cero: cuenta nueva, telar nuevo. Preferimos decírtelo antes que fingir un borrado que no lo es.
Lo que está en tu teléfono se va con la sesión: la cuarentena de mensajes por revisar se borra y se rota su llave de cifrado en el mismo momento. Si además querés que no quede ni la app, desinstalala después.
Pasa: se perdió, te lo robaron, lo cambiaste. Escribinos a [email protected] desde el correo con el que entrás a Lenes, o desde cualquier correo pero diciéndonos el número de teléfono de tu cuenta. Te vamos a pedir una confirmación para asegurarnos de que sos vos — no podemos borrar la cuenta de alguien porque un tercero lo pidió — y lo hacemos en un máximo de 30 días, casi siempre el mismo día.
Si lo que perdiste es el teléfono pero seguís entrando desde otro, hay algo más rápido y probablemente más útil: en Ajustes → Dispositivos con acceso podés cortarle la sesión al aparato perdido sin borrar nada.
No para convencerte de quedarte, sino porque a veces el problema es otro:
Y si aun así querés irte, andá y borrala. Está ahí para eso.
Última actualización: 3 de agosto de 2026 · Política de privacidad